Inventario mental 001
Un intento por ordenar la espiral de mis pensamientos
Se nos fue así de rápido otro año y lo que no se va es el dolor de espalda. Se han despedido algunos achaques, pero sigo perdiendo mis llaves.
Vendí el coche hace un tiempo; y aunque ya no manejo con frecuencia sigo dominando el paralell parking mejor que tu —o mi— ex-novio.
Que los muertos siguen muertos y porsupuesto jamás nos quejamos de ellos porque los hemos convertido en luz y héroes. Y los que están detonan. Detonan porque siguen siendo espejo.
Ayer desperté más flaca. Hoy me siento más gorda. ¿Dismorfia corporal o la nomenclatura de mis hormonas? En un cuento de Pita Amor, el personaje principal se cuestiona la existencia de Dios cuando cena pesado y cree fervientemente en él cuando ha cenado ligero. A mí la fase ovular del ciclo me hace sentir cerca de Dios y encontrarme parecida en las fotos a la tía que me cae gorda, me hace sentir lejos de él.
Me cacho constantemente añorando el pasado, pensando que fueron tiempos mejores. Lo glorifico, así como heroizo a quienes se fueron, porque se siente mejor retener amores que sostener rencores. ¿De verdad fui más feliz entonces? ¿O sólo quiero revivir temporadas antiguas siendo quien soy hoy y sabiendo lo que sé ahora? Sería trampa poder hacerlo, y hacer trampa carga muy mal karma.
Los años que terminan en cinco han sido empedrados gentiles conmigo. Dos mil veinticinco: primera treintena cumplida, año de integración y sensibilidad. Una cumple treinta y se cree que ha descubierto el hilo negro, parecido a cumplir dieciocho.
Quiero escribir, pero pienso que alguien más ya lo hizo. Alguien más no soy yo. Entonces me permito escribir. Me permito. Debería permitirme más cosas, empezando por la felicidad sin condiciones carnales como la apariencia física.
El 2026 será el año del caballo de fuego en el horóscopo chino.
Brindis por la rienda suelta al inventario mental.



“Quiero escribir, pero pienso que alguien más ya lo hizo. Alguien más no soy yo.” Uffff